En el corredor del Hospital, de Joaquín Gianuzzi [ October 11th, 2008 ] Posteado como » literatura, poesía

Agz me comentó sobre este poeta, y como ando medio lelo para escribir, les dejo una que me gustó bastante

En el corredor del Hospital

En el orden frío la escena
estaba prevista: una puerta se abrió en el corredor
como una respuesta decisiva. Una enfermera
aleteó; el médico
se desentendió del mal absoluto
al sacarse los anteojos.
La banalidad de la desgracia, este olor
que nunca olvidaré. Una mujer aulló
en alguna parte, como una vida
saltando de su eje. Y el recién muerto
-ese corto circuito en el sistema-
-gozó una especie de continuación.
Hasta que las sábanas otra vez se alisaron
y todo volvió a su propia burocracia.

Y se fue nomas

Se cumplen, este treinta y uno de diciembre, sesenta y cinco años desde que una ciudad se volvió Troya.

No soy una persona a la que le guste realizar homenajes pero, desde el momento en que leí por primera vez estas palabras, decidí que el último post de este año que se va para siempre, iba ir dedicado a esos caídos anónimos, que hoy tan sólo son recordados por algunos breves párrafos en los libros de texto.

¿Por qué hablar sobre ellos? Porque hablar de una sola persona que luchó y dio su vida por aquello en lo que creía y hasta amaba, que batalló sin tener en cuenta cuan peligroso era ese combate, es hablar sobre todos que alguna vez la tuvieron que remar y pelearla, para tratar de salir adelante. En homenaje a ellos, en homenaje a ustedes, que seguro tuvieron sus batallas, sus decisiones duras e improvisadas, aunque definitivas; les regalo una de las páginas que más me conmovieron este año.

“A las diez de la noche del 31 de diciembre, la artillería rusa en torno del Kessel estalló en una frenética celebración de la fiesta. Dado que sabían que los artilleros soviéticos se regían por el horario de Moscú, dos horas adelantado según los relojes alemanes, los soldados del VI Ejército se habían preparado para el diluvio. Acurrucados en sus zanjas, soportaron durante quince minutos las salvas que daban la bienvenida a un año que prometía ser glorioso para la Rusia soviética.

En el interior de Stalingrado, las esperanzas de las tropas rusas rayaban en lo más alto. El puente de hielo a través del Volga era la principal razón de su actitud. Desde Acktuba y Krásnaia Slóboda, cruzaban ahora el río cientos de camiones, con trajes blancos de camuflaje para reemplazar los destrozados uniformes gris marrón. En medio del río, directores de tráfico indicaban a los convoyes de alimentos los depósitos instalados debajo de las pendientes. Las cajas de latas de conserva americanas empezaron a esparcirse por las zanjas excavadas a lo lago de la línea defensiva desde Tsaritsa a la fábrica de tractores. Las municiones se amontonaban ahora en los puntos donde los artilleros rusos disparaban proyectiles anticarros contra los soldados alemanes aislados.

Durante la Nochevieja, la disciplina en el revitalizado 62.º Ejército se relajó y, a lo largo de la orilla, los oficiales soviéticos de elevada graduación organizaron una serie de reuniones en honor de los actores, músicos y bailarinas que visitaban Stalingrado para entretener a las tropas. Uno de estos artistas, el violinista Mijail Goldstein, se alejó y se dirigió a las trincheras para llevar a cabo otro de sus conciertos de solista para los soldados.

En toda la guerra, Goldstein nunca había visto un campo de batalla parecido a Stalingrado: una ciudad terriblemente destruida por las bombas y la artillería, con montones de esqueletos de centenares de caballos descarnados por el hambriento enemigo. Y como siempre, también aquí se encontraban los siniestros policías de la NKVD rusa, que permanecían entre la línea del frente y el Volga, comprobando la documentación de los soldados y disparando a los sospechosos de deserción.

El horrible campo de batalla conmovió a Goldstein y tocó como nunca lo había hecho antes, horas y horas, para unos hombres que, obviamente, amaban su música. Y, aunque todas las obras alemanas habían sido prohibidas por el Gobierno soviético, Goldstein dudaba de que ningún comisario protestase durante aquella noche. Las melodías interpretadas por él fueron dirigidas mediante altavoces hacia las trincheras alemanas y, de repente, cesó el tiroteo. En el espectral silencio, la música surgía del inclinado arco de violín de Goldstein.

Cuando acabó, un gran silencio cayó sobre los soldados rusos. Desde otro altavoz, situado en territorio alemán una voz rompió el hechizo.

En un vacilante ruso agregó:

- Toque algo más de Bach. No dispararemos.

Goldstein volvió a tomar su violín y empezó a tocar una viva Gavotte de Bach.”

No me convence mucho algunas partes de la historia. Obvio que cierto revisionismo y algo de parcialidad se ha filtrado en esta parte del relato, pero el surrealismo es algo con lo que el ser humano ha aprendido a convivir. Basta hacer un poco de memoria y ver nuestras tragedias propias, las argentinas como sociedad, o las personales que nos marcan, y un cierto halo fantástico pende sobre ellas, como un dejo onírico que hay otra manera, o que debe existir de algún modo, otra visión del mundo, a la cual aun no estamos presente.

Esos hombres ahí, escuchando un violín desgarrando el dolor de sus compatriotas, pidieron por un pedazo de una patria que pronto les sería ajeno. Esa lágrimas que corrieron pero no quedaron en la historia son las razones por las que nosotros no debemos bajar los brazos.

Hay un año nuevo, 366 días que están ahí esperando a que les demos batalla

¿Acaso los vamos a decepcionar?

December 31st, 2007 | 2 dijeron algo

Seis

“Tier”
no es una palabra a la que recurra
todos los días,
pero hoy se me hace
una sospecha de figura
humana,
más material que la luna
que pende y contempla,
ajena
mis batallas.

Puede ser una cuestión
de pertenencia
a una realidad
que se torna intolerable,
pero así
es la manera en que uno
justifica
vacíos
bancos de neblina
que separa
la luz de nuestras
sombras.

“Tier”
es una palabra
que en lengua germana
significa bestia,
y que hoy
se me antoja
más familiar que los pies que miro,
como continuación de tus piernas,
escapando hacia la noche,
para ser devorados.

Lágrima.
Bestia.
Llorar como si el abandono
tiñera mis manos.

—————————————

Corregido oportunamente, antes de pasar ¿más? vergüenza…

December 31st, 2007 | Nadie pidio la palabra

Cinco

Tu susurro
acompaña al viento
y revienta
naciendo un eco lloroso
sobre las piedras
y su artificial relieve.

Me pediste una respuesta imposible
dijiste
y en tus cabellos se demoraban
gotas imperceptibles
de rocío
en tus ojos,
creo deseo pensar que
dudaba
una lágrima
en caer.

Es así
con el desden de los victoriosos
como los pasos resuenan en el vacío de tus labios.
Solo basta
ser derrotado una vez
para comprender como pesan
las heridas
que se abren
y se contagian para siempre
del perfume que deja tu estela imperecedera.

Sobre el rio, una gaviota dorada, suspendida bajo la luna.

Una respuesta inamovible, te pedí
¿Qué más definitivo
que el adiós
es lo que alguien está dispuesto a dar?

Las sombras
son imperecederas
ahí donde la luz
decide jamás entrar.

In the darkside of the river
I miss you already

Desearía despertar.

December 30th, 2007 | 3 dijeron algo

Cuatro

Como noche
las sombras encuentran un pastizal eterno
en donde rondar a sus anchas
y acercarse
para alejarse y tentar
desde el susurro de la costanera
pesadillas imposibles
de dorados ribetes.

Lo sabremos nosotros
quienes contemplamos
los arboles jugar con fantasmas y dejar huellas
de pieses invisibles
sobre las nieves de julio.

Sabré yo, querré decir,
que convivo con las paredes
de una habitación
que me separa de un mundo en donde el hastío
es la moneda corriente,
aunque aca me siente harto.

Tus pasos
subiendo por escaleras
resonando sobre las piedras y bajo la luna
hacen de tu fantasma, un recuerdo,
y de tu caricia, una herida.

Poder decirte
adios
tal vez
una pesadilla que me convida a
repetirse.

¿De la sangre
de tu ausencia
naceran los pasos
que nos guien hacia el aurora?

Esperar. Sólo eso.
Esperar.

December 30th, 2007 | 3 dijeron algo

Tres

El violín es una lanza,
hecha de violenta fantasía,
en donde se agrupan tu piel
tu mirada
de ojos marrones
y la satinada belleza
dorada
que te envuelve

Bajo notas espectrales
reímos bajo el sepulcro
de una melodía
imperecedera, mil veces
bailada,
pero que a nuestros oídos
se torna antojadizamente
nueva.

Emborrachan las luces
y el difuso amanecer
arraiga tu llanto
a las aguas
inmóviles,
y tratamos de olvidar
esas cicatrices
que se asoman
por debajo
de nuestros pesados
silencios.

El violín te enajena
como un sueño que levemente
cede el paso a la vigilia.
Un destello violáceo
recortando el anaranjado
horizonte.

Las notas estridentes
el pulso
todo o nada
son dos cartas, y
la música
que no se calla
hasta que te vas.

Así es la noche, envejeciéndose .

Y te fuiste,
frente a un río inmóvil,
que me mira sin nombre.

December 29th, 2007 | 2 dijeron algo

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