Desde mi celda
La casa no es otra cosa
Que un cementerio de historias
Enterradas en fosas
Que algunos llaman memoria.
Ricardo Arjona, Minutos
Desde mi celda, los observo
Verán, es que tengo una celda panorámica en esta cárcel. Veo el patio, el exterior, la ruta, los campos a lo lejos. Veo las rejas por las que siempre entran nuevos reclusos. Al menos, siempre tienen algo nuevo para contar. Somos muchos, y cada cual conoce las historias de los demás, imagínense…
Igualmente, no me dejan salir mucho. Soy viejo, peligroso y estoy bastante curtido. Siempre alerta. Siempre dispuesto a salir. Siempre esperando a alguien, o algo, que me alivien de este encierro.
Podría decir que yo inauguré la sección de Máxima Seguridad. No tenían a nadie acá. No había necesidad. Pero llegué yo, y me encerraron. Al principio salía a veces, casi a diario, pero no me puedo adaptar, che… son todos tan blandos, inútiles, innecesarios. Unos pelotudos. De a poco se fueron suspendiendo las salidas, y me dejan salir a veces, pero no compartir con otros presos. Soy una mala influencia por lo visto… Yo sólo necesito hablar con alguien más que no sea de La Dirección, porque me cansan. Siempre repetir la misma historia, mi historia, y volver a la celda. Una puta pérdida de tiempo. Prefiero juntarme con los otros a escuchar estúpideces.
Pero me escapo, a veces, de noche. Me escapo y me tiro de panza en el patio, y grito, y bailo y salto. Hago quilombo. Para que me escuchen, y se acuerden que estoy acá, encerrado en este rincón choto al que nunca nadie viene. Ahí es cuando me cagan a palos, bien a palos, para que me calle un tiempo. Cambian el carcelero, la cerradura, ponen otra reja. Pero siempre salgo, ja… como si pudieran dejarme acá…
El otro día hubo un revuelo grande. Un grupo de abogados, ah, y un cura entraron al penal. Yo los vi venir, como siempre. Nunca es para mí. Siempre se llevan a algún nuevo, que cada vez duran menos acá adentro. Vamos quedando los viejos, cada vez más viejos por cierto. Nos miramos y no nos reconocemos, de lo cambiados que estamos. Pero esta vez me jodieron a mí también.
Oiga, usted… levántese!
¿Quién, yo?
Sí, venga acá… yo soy abogado… cuénteme, ¿cuál es su condena?
Hasta la eternidad, hasta que se caiga la cárcel, y no quede nada…
Es la peor sentencia que escuché en toda esta cárcel de mierda. ¿Quién lo condenó?
La Dirección
No le prometo nada, pero podemos apelar mi amigo. Siempre se puede apelar, y quizás usted sea perdonado.
Jajaja, yo nunca voy a salir de acá. ¿No sabe quién carajos soy?
No.
Soy el desengaño del primer amor.
…
Usted se va a pudrir con esta cárcel, señor. Usted no tiene perdón de Dios. Usted no debería salir jamás de este agujero de mierda…
Y así se fue el abogado aquella vez. Estúpido. Como si no fuera a salir jamás… si ya rompí este candado y abrí casi la reja. Esta noche me van a tener que aguantar.
————————————————————————————————————————————————————————–
Humildemente escrito por N@tysan, por el cumpleaños de este blog. Ustedes sabrán disculpar.




