15 Minutos A Solas: El arte de hacer catarsis

No soy de hablar mucho sobre lo que me pasa o deja de pasarme. Siempre trato de hacer de este blog algo cuyo único contacto tenga con mi vida diaria sean mis intentos de producciones literarias. Por eso, una parte de mi se resiste de sobre manera a escribir estas líneas, juzgándolas de innecesarias, porque apuntan a un objetivo específico y, dentro de todo, bastante trivial, como es el problema que parece competerme.

Voy avisando que esto no es ninguna campaña de marketing viral, onda la de Alejo, su jefe, las firmas y una marca de fernet que busca posicionarse, aunque el trasfondo tiene bastante en común con esto que me está pasando. Con esta mierda que me carcome y saca a relucir, de 14 a 22, lo peor de cualquier persona.

Odio, pero odio, mi trabajo. Con todas las células de mi ser y cada atisbo de voluntad que pueda contener este cuerpo. Odio tener que tragarme dos horas de viaje para ser despreciados por personas que, al fin y al cabo, tienen razón en criticar un sistema de salud decadente y con miles de errores, del cual yo soy la cara. “Carne de cañón”, dirían las novelas militares de Tom Clancy, o “Puesto de Avanzada”, en una terminología militar más específica. Pero la cuestión no pasa por los pacientes ni por sus achaques imaginarios o reales (hay muchos de ambos), ni por el servicio de emergencia que rompe las pelotas todo el santo día para conseguir una cama o derivar pacientes. No, no es culpa de ellos, como tampoco siento que sea culpa mía.

“¿Por qué seguís trabajando ahí?”, preguntará más de uno. A decir verdad, a un año de haber empezado a forjarme un destino laboral mediocre e intrascendente, creo que es más por costumbre que por otra cosa. Hay cierta comodidad ya en estas paredes, hay una familiaridad en algunos rostros y sonrisas cómplices en algunos nombres. Todo esto, que ahora desprecio y que tengo ganas de partir a hachazos, forma parte de una persona que lo reniega, y que quiere deshacerse no solo del inmueble de ventanas soldadas, sino también de lo que ese sistema, esa estructura infame que privilegia lo económico sobre lo humano, ha hecho de mí. No hay otra alternativa, por lo visto, en un mercado saturado de oferta pero carente de demanda. Tantos trabajadores como empleadores son víctimas en estos mecanismos siniestros de selección.

Me da vergüenza sentir que he perdido muchas de mis cualidades. Ya no siento compasión por una persona de edad avanzada, que a duras penas puede caminar. Mejor dicho, no siento compasión en el sentido de moverme a ayudarla, antes que dejarla quieta en ningún lugar. Eso me enferma. Me hace sentir horrible ver como antepongo concepciones ideológicas, que no comparto, sólo por el hecho de mantener un puesto de trabajo. Me da asco ver esa ortodoxia hospitalaria, ese dogma capitalista que a la fuerza nos imponen un sistema de auditorias y gerencias de médicos que promulgan el pensamiento de que “un hospital tiene que funcionar como un supermercado. Si no hay plata, no se atiende”. ¿Qué pasó con la persona que hace un año habría tendido una mano y habría levantado su voz para hacerse oír, que recriminaba las falencias del sistema que ahora comparte?

Odio eso que me hace quien soy. Aceptar vestir este traje, formado por gerenciadoras, obras sociales y compañías de seguros que anteponen su capital antes que la salud de un paciente, ha sido tal vez el peor error de mi vida. Y ahora que estamos llegando a las fiestas, es lo único que siento que debo “balancear”.

A cualquier paciente que lea esto y que se atienda en cualquier hospital, en nombre de la mayoría de los secretarios, les doy las gracias y les pido disculpas. Primero, por, de algún modo, contribuir al sueldo que nos pagan (cuando nos pagan, vale aclararlo); y lo segundo, por la forma en que lo tratamos, como si usted fuese el culpable de todo lo que nos pasa.

Admito que ciertas preguntas pueden formarse en la cabeza de todos quienes estén leyendo estas líneas, porque a mi también se me han formado. Varios “cuales”, “porques”, “comos” y “cuandos”, como a mi. No entiendo como pude observar primero, con tanta pasividad esto, y ahora tener el enojo, la furia para levantarme, pero verme atado (por un sueldo y una responsabilidad) a este silencio que de este modo (virtualmente anónimo, circunspecto a quienes caigan por azar aquí o que busquen deliberadamente una razón para despotricar) trato de romper. Es una manera de reivindicarme, creo, por el mal que podría haber llegado a hacerle a muchas personas, ya sea recibiéndolos mal, o desatendiéndolos por necesidades más “lucrativas”.

Pero hoy, maldito jueves 20 de diciembre (seis años de los históricos cacerolazos y del después desoído “que se vayan todos”), sentí caer en mi vaso, mi pequeño vaso que tantos torrentes creo que ha contenido, la fuckin’ gota que prologa estas palabras.

Primero: Por enésima vez en el año, nos han metido la mano en el culo. Lisa y llanamente. A esta altura del mes (empezando la segunda decena y a cinco días del comienzo de las fiestas), todavía no hemos cobrado. Sí, tan simple y literal como se lee ahí arriba. De los esfuerzos hechos durante el mes de noviembre, no hemos visto un solo centavo. Y ni hablar de cobrar los aguinaldos, que se adeudan desde diciembre del año pasado. O de la “nueva” (vieja, en realidad, porque ahora se ha actualizado nuevamente y vaya a saber uno cuando irá a cobrar eso) escala salarial, convenida en enero de este año, cuyos aumentos hemos visto recién desde septiembre, y que también (oh! maravilla de las ciencias ocultas y herméticas) todavía no hemos cobrado el retroactivo adeudado.

Segundo: Lo confieso. Soy una persona improlija. Por lo que a mi me concierne, una remera de “Jackass” y un caqui de tela de avión es buena ropa para ir a trabajar. Puede que mi modo de ver estas cosas sí este mal. Pero hago lo que tengo que hacer para remedarlo. Por eso ahora uso camisas y jeans, ropa que muchos otros no usan. Pero no va por ese lado. Es decir, forma parte del subconjunto “estética”, pero no pasa por la ropa. Es por el pelo. Ya es suficiente con que tenga que usar una vincha (suena a histeriqueada, pero me enferma) como para que venga encima alguien que no se de que puta manera llego a dirigir un departamento de recursos humanos (“vox populi, vox dei”, reza un dicho romano, pero yo soy una persona más empírica, so) a decirme que me la saque, porque “hay que venir presentables”. Que me critiquen la prefacturación que no hago, más allá que me parezca absurdo al haber un departamento destinado para eso, vaya y pase. Pero que un esfuerzo honesto por estar presentable, no. Más cuando tengo razones de sobra como para plantarme enfrente de la guardia y decir que estoy de paro por tiempo indefinido

Tercero: Que me saquen el franco que tenía para el miércoles 26, debido a que tendré que ausentarme forzosamente por el paro del transporte interurbano. No sé que dirá la ley, pero esto me parece un atropello, más cuando alguien que te reniega el esfuerzo laboral de una persona que vive a 40 km de distancia, te dice que “hay que ser solidarios con los compañeros”. Primero sean solidarios con los empleados, que mierda, que están a menos de una semana de Navidad y muchos de ellos no van a tener plata para comprarles regalos a sus hijos, novias, amigos o familiares. Y segundo, hay que caminar con la cabeza bien en alto para pedir solidaridad cuando, por hacer valer sus derechos laborales, se despidieron a 30 personas de un solo saque.

Cuarto: La indecisión sobre las vacaciones y el pésimo trato que nos quieren hacer aceptar. Primero, la idea de tener un período de licencia es descansar. Es la base de la idea, lo que fundamente el concepto. Ahora, como vamos a poder descansar, si no sabemos cuando vamos a salir de vacaciones y tenemos que andar estipulando con fechas y horarios, además que después del período de licencia correspondiente nos quieren hacer trabajar durante las licencias de los otros muchachos, sin francos. Léase “sin descanso”. Lo que implica hacer un mínimo de 20 días de corrido. Dicen que nos van a pagar esos francos trabajados, pero ¿con un “historial” de promesas caídas en sacos rotos no se hace difícil creerles? ¿Con una deuda seria como las que acarrean no pierden algo de credibilidad? Yo nunca cobré una guardia que hice el 26 de julio, so get the picture. Vua’ confia’, yo.

Lo de las vacaciones particularmente me enferma porque es posible que me pierda un viaje planeado a la costa, y el Cosquín Rock, además de complicarme sobremanera el cursado del ingreso a la facu. y rendir las últimas materias del secundario. Así que, como verán, me da por el centro de las pelotas.

Estos son datos inconexos aparentemente entre sí muestran la cara que se mantiene oculta en la salud: La presión que recibimos quienes estamos en la primera línea de batalla, sean enfermeros, médicos o personal administrativo. Es muy sencillo decir, desde una oficina oculta dentro de un establecimiento, sin señalización o bajo la excusa azarosa que da un teléfono móvil, que tal o cual obra social no se atiende, cuando no tiene que mirar a los ojos a una persona y decirle que sus hijos no pueden hacerse atender. Decir eso, y encima justificar lo que opinan los de arriba, es lo que me hace sentir horrible. Es lo que me transforma en algo que odio.

Ese es el grave problema que tiene la salud argentina. La desatención a los usuarios, primero; y al personal, segundo. La concepción mercantil que se tiene, esa manera de ver al paciente, un ser enfermo y con problemas, como un cliente, es un grave error que tarde o temprano llevará al hastío, por parte de los usuarios y por parte del personal, que estamos hartos de ser estafados una y otra vez.

Ese es nuestro error. Dejar que nos sigan cagando. Pero es como decía Orwell, mediante su icónico Winston Smith, “la fuerza de la rebelión está en los proles, pero hasta que no se rebelen, los proles no serán concientes de su fuerza”

December 20th, 2007 | 4 dijeron algo

Mi prisión

Fotos del lugar donde trabajo: El Hospital Español, a medias prisión e imperio, como decía el idiota de más abajo




October 25th, 2007 | Nadie pidio la palabra

Dia Libre

Ayer decidí, después de un generoso tiempo escribiendo reseñas y otras huevadas por el estilo, tomarme un día libre en el mundo de la blogosfera. Parte de esa decisión fue el hecho que hacía un día hermoso para ponerse a caminar (a la sombra, por supuesto), para hacer deporte (a la tardecita, cuando cayera el sol) o para ir a trabajar y darte con la noticia que tenés que quedarte cuatro horas después de tu turno.

Como vi que tenía mucho tiempo al pedo, pensé que podría ponerme al tanto con algunas cosas, como los posts que voy debiendo y se van acumulando, casos “Leiste….” y “Listen Up”, pero siempre surgen esas benditas ideas que parecen venir de vez en cuando y me pregunté: “¿Cómo puedo hacer para hacer una especie de teaser para un futuro proyecto?

El resultado fue este

September 10th, 2007 | Nadie pidio la palabra

Novedades

Este mes de septiembre me ha agarrado con varias cosas entre manos. El ambiente en el trabajo se ha puesto un poco pesado (hoy me desayuné con la noticia que habían despedido ha treinta empleados entre los que se encuentra una secretaria de la guardia, sector donde trabajo) y que, debido a esto, es muy probable que esté durante un tiempo sin francos, con el desgaste físico que eso implica y el tiempo que insume.

Es complicado esto debido a que tengo que ponerme al día con este blog y tengo que mantener actualizado al otro, sin contar lo que estoy preparando para el futuro proyecto que llevaremos a cabo con aguzin y otros muchachos ni bien agz se recupere (un abrazo desde acá, cabrón, y que estés 100% pronto), para lo cual no es necesario solamente escribir sino también ponerse a jugar, y con tiempo que ya de por sí anda escaso.

No me gusta poner esa clase de excusas, porque estoy en contra de cualquiera de ellas sin importar el tipo, pero voy a hacer el esfuerzo de ponerme al día con los posts que les debo, que vendrían a ser los siguientes:
- Leíste este Comic?: “El Eternauta” (correspondía al pasado sábado)
- Listen Up!: (al pasado domingo)
Voy a ver si la recomendación semanal de hoy la escribo en el trabajo, ya que entro a las dos a laburar en el turno tarde (0 ganas, de por cierto) y voy a estar un poco ocupado atendiendo en el turno, que resulta ser uno de los más movidos del día, sobretodo después de las seis u.u’.
En fin, quería agradecer públicamente a Naty por haber posteado el sábado el “Salvando Un Post”, ya que yo no me encontraba en posición de hacerlo debido a un día particularmente molesto.
Espero retomar otros proyectos (hasta que no se me reviente una vena y quede vegetal no paro) y ver si puedo terminar aunque sea uno sólo de ellos.
Nos estamos viendo.

September 6th, 2007 | 2 dijeron algo

A las 11 de la mañana

No puedo sentirme más indignado. Honestamente. Después de haber empezado el día con el pie derecho, por decirlo así, y haberme puesto a redactar mi primera review para un futuro proy[censored], me dirigí, tal cual me habían citado y con la hora y media de anticipación que debo tomar cada vez que tengo que ir al trabajo, a una reunión que estaba pactada para las diez de la mañana. Al llegar, extraña pero rigurosamente puntual, y esperar una infructuosa media hora, me informaron que la reunión se posponía hasta las doce del mediodía, y todo aquel que faltara sería “correspondientemente” sancionado.

Se ha perdido, lamentablemente, la cultura de trabajo y el respeto a quienes trabajan, por parte del jefe y del empleado. Una pena que así sea, pero hoy por hoy, debido a la oferta laboral que existe en el mercado, cada vez se dan más situaciones como las que sufren los empleados del “Hospital Español”.

En particular, y como es mi segundo trabajo y mi primer (espero que no sea el único) trabajo en serio, la situación laboral en la que me encuentro no me sorprende ni me afecta, pero si me indigna. Ya que los medios no hacen mella alguna de nuestros reclamos, y como el “síndicato” (entre comillas, porque lo único que buscan sus dirigentes es hacer política en algún organismo público, como el actual secretario) decidió desentenderse de nuestro problema debido a que nosotros (refiriendose a los empleados, a quienes ellos deberían representar) no hacíamos nada para mejorar nuestra situación, me parece que este es uno de los pocos lugares donde se va hablar del tema.

  • Primero, el Hospital Español (gerenciado por una empresa de dudosa legalidad llamada “Medical Plaza S.A”) debe a todos sus empleados, los aguinaldos del mes de diciembre del dos mil seis y de julio de dos mil siete.
  • Segundo, no acata el acuerdo sindical del último aumento salarial (correspondiente a enero de este año, y consistente en un monto aproximado al 10 o 12 % del monto anterior), y nos paga el sueldo de acuerdo a la escala salarial de diciembre del dos mil seis.
  • Tercero, no paga en término los sueldos, y no los paga al 100 %, sino que nos van dando de a montos a lo largo del mes, empezando por una fecha cercana al 20 de cada mes.
  • Cuarto, nos hacen las retenciones reglamentarias, el 16 % del sueldo bruto, pero no nos hacen los aportes, por lo cual el único lugar donde podemos hacer atender es en esa institución, donde de paso se esfuerzan en hacernos creer que “nos están haciendo un favor”
  • Quinto, no hacen las correspondientes denuncias en las ART, y, por lo tanto, los empleados deben costearse sus propios tratamientos.
  • Sexto, trabajamos más horas que las 200 que dice el Ministerio de Trabajo que hay que trabajar, y nos pagan menos que nos deberían, sobre todo en conceptos de horas extras, francos trabajados, feriados laborales, etc…

¿Cuanta culpa hay de todo esto a nuestros benditos empleadores? Mucha, es cierto, pero también nosotros tenemos algo de culpa por dejarnos atropellar de semejante manera. No haciendo valer nuestro derecho por miedo al despótico reaccionar que seguramente tendrán los “jefes” para con cualquiera que trate de levantar un poco la voz, estamos legitimando que se aprovechen de nuestra situación para extender un manto de silencio sobre todo lo que está sucediendo.

Y sin embargo, no nos indignamos con nosotros mismos. Estamos en nuestro derecho de no sentirnos así. Seguimos nuestras vidas llevando adelante los proyectos que tenemos en mente, tratando de sobrellevarnos y acomodando nuestra vida ante esa azarosa cuestión que es el pago de nuestros merecidos haberes.

Yo sigo trabajando en este blog y desarrollando un poco el futuro lanzamiento de mi blog de abandonware, a pesar de no tener casi tiempo (y en breve, recursos) para seguir trabajando y posteando con la comodidad que, podría decirse, alguna vez tuve. Pero no dejaré que la flaqueza se me imponga y trataré de llevar este proyecto (como otros tantos que estuve a punto de abandonar culpa de días como el de hoy) a buen puerto, y retomar todo lo que estaba dejando a un lado, para poder sentirme ligeramente realizado.

Espero, ahora que miró la puerta de vidrio que hay a mi derecha, que el mundo que esta ahí afuera no sea tan injusto con quienes me sucederán, ya sea en mi terrenal existencia, o en la secretaria de la guardia del hospital.

(Edited)

This Post’s Soundtrack: Limp Bizkit - Head for the Barricade

August 29th, 2007 | Nadie pidio la palabra

WordPress le hace el aguante a Matias Llorens | Blue Weed by Blog Oh! Blog, traducido por el bueno del idiota | Entradas (RSS) y salidas (RSS).