Mañana


Las cosas son así. Parecen repetirse pero no nos importa. No cuando compartimos las noches o las tardes cayendo por detrás de las sierras, o al sol naciendo sobre el lago. Cambian las circunstancias, pero aun asi parece repetirse.

Mañana, Fede y yo repetiremos el ritual de hace un año, o la noche en el catamaran, nada más que vibrando por otras cuerdas.

February 7th, 2008 | 2 dijeron algo

One for the road

“Una para el camino”

La voz nacía entre las grietas de la memoria y se convertía en un grito real que latía sobre sus sienes, movilizando asi el aura que ostentaba encima de su mente. Los recuerdos de una noche digna de olvido permanecian expectante para abalanzarse sobre el espejo y mostrar figuras irreales en los contornos de las ojeras, los labios resecos y en el chupón que asomaba por la base del cuello.

- La puta madre - murmuró, mientras veía el recorrido del agua haciendo un remolino al fondo de la pileta.

En su cabeza, un dolor punzante lo obligaba a mirarse con detenimiento y descubrir en las orbitas rojilineas que contorneaban sus ojos azules alguna respuesta al vacío oscuro que pendían sobre algunas horas. Tenía la lengua reseca y la garganta colmada de arena, preguntas y vacilantes respuestas, que más que respuestas eran excusas.

Miro por encima del hombro, a través de la puerta, y descubrió su tierna belleza asomandose desnuda por entre las sábanas, respirando tranquilamente y abrazada al espacio vacante que su cuerpo había moldeado sobre ese colchón. Él la miró a través del marco de la puerta y en su corazón se despertó una angustia celosa de pasos y melancolías, a contra mano de lo que surgía por otros lados de su cuerpo.

Volvió a mirar al espejo, tratando de escapar a la hipnotizante piel tersa que invitaba a la caricia y a la perdición. Vio en su rostro la tentación y el fraude, el ansiado placer y la inminente desgracia de tener que volver pronto a una tierra plagada de excusas y sinsabores.

Salió del baño y dejó el agua corriendo, para llenar el silencio con el ruido de una cascada lejana perdida entre zumbidos, bocinas y el paso pesado de los camiones. Afuera, más alla de la luz mortecina que se colaba por la persina mal cerrada, un mundo se ponía en marcha y hacia correr las agujas del reloj que tenía en delante de la cama, encima del televisor que funcionaba a monedas.

La miro, con cierta timidez que la noche anterior no había poseído, y con una mano recorrió la piel dorada, sintiendo como despertaba en su pecho las contradictorias emociones de amaneceres desprolijos. Era hermosa, no podia dudarlo. El cabello morocho apenas se había despeinado y el rojo carmesi de su pintura para labios mostraba la frescura de las estrellas palpitando bajo la noche. Plateada, la luna parecia demorarase en los ribetes de la palidez sin broncear de sus senos.

Tenía en sus labios el sabor de su lengua y en sus oidos las palabras que habian empezado ese derrotero

- Es tan solo uno más para el camino.

Suspiró y, sin importarle demasiado, del cajón sacó un arma y disparó.

Cuando uno estaba dispuesto a traicionar, tenía que jugarse al todo por el todo.

November 19th, 2007 | 3 dijeron algo

Noche

Mi noche no termina hasta cruzar el río, subir la loma, entrar a la plácida cama, desmayarme y despertarme cinco horas más tarde, escuchando formarse el azaroso caos dentro de mis oídos. Son las once de la mañana, pero afuera aún resuenan pasos esquivos de noches bizarras.

No importa si llego ebrio o no. De todos modos hay siempre belleza en el caos.

Tiefe Brunen muß man graben / Wenn man klares Wasser will / Rosenrot oh Rosenrot / Tiefe Wasser sind nicht still

La desventura empieza entre ex compañeros. De facultad y de secundario. Sentado entre los dos, perdidos entre una charla, hablando en voz alta para tapar el crepitar de un parlante en mal estado. Dentro de una prisión que recorre otra prisión. Todas las desventuras deberían empezar del lado del boulevard Perón, frente a la Terminal. Es noche aún y recién a la vuelta se comprende.

Hay un balcón iluminado allá a lo lejos y que contempla, por encima de nosotros, la violencia tomar forma entre los puños de los hombres. Ignoramos la épica de esas manos. Seguimos caminando. Hay presagio en nuestras voces. Deseos callados de poder perdernos más allá de donde alcance nuestros sentidos.

Hay siempre belleza en el caos.

Un famoso conductor de televisión nos sirve una jarra de cerveza. Puedo ver el baile silencioso de labios que no emiten sonido alguno. Obvio, por algo es silencioso. Me siento Alex. Me siento John. Me siento Winston. Me siento alguien que cita personajes de ficción.
La jarra sigue ahí, transpirando el vacío, flanqueada por los papelitos de maní. Su esencia sigue ahí, presente entre el murmullo de parlantes y el presagio de una noche, aunque ahora son dos botellas.

Muerdo un limón y miro a la moza que nos trae la cuenta. Su morena belleza. Córdoba es demasiado cruel con los enamoradizos. O puede ser la Heineken quién hace parecerlo.

Ich muß zerstorën / Doch es darf nicht mir gehorën / Ich muß zerstören / Doch es darf nicht mir gerhorën.

Hay una ciudad que se dibuja mediante el eco de mis pasos. Hay un celular que vibra en mi bolsillo. Errantes palabras vienen, errantes palabras van. La paradoja de la comunicación. Estar pero no estar. Una reversión moderna de Hamlet.

Hay un estacionamiento caótico, que contemplo desde mi pequeñez humana. Un ascensor baja y sube, cargando autos que deposita en unos cubículos que penden de un hilo etéreo. Una ciudad llena de fantasmas. Eso es a lo que los autos les dan la espalda. Dejan los miedos colgando en la General Paz.

Frente a mí se dibuja un barco congelado en la eternidad del papel.

Erramos silenciosos. Difícil saber que suerte guía nuestros pasos hacía ese paraíso caótico de luz azul. Dentro, espera los sonidos que caen desde el techo hacía hombros vestidos y desnudos. Espera la verdadera razón de todas las desventuras que empiezan desde el boulevard Perón.

Ahí dentro toca Carlos Alfonsín.

Puedo ver musas, pero permanezco en silencio. “El ‘No’ ya lo tenés”, me miento. “Arriesgate”, juego. No hay caso. Córdoba es impiadosa con los enamoradizos y los tímidos. Por eso se carga de fantasmas.

Todas las inseguridades circulan en libertad por sus calles, y se juntan a beber en la esquina oscura de Independencia e Hipólito Irigoyen. Se ríen y charlan en torno a una jarra de cerveza holandesa, o de botellas de cerveza mexicana, mientras dejan acumularse los restos de las bolsas de maní.

Las inseguridades contemplan la morena belleza de la moza que los atiende, durante toda la larga noche.

Feuer und Wasser kommt nie zusammen / Kann man nicht binden sind nicht verwandt / In funken versunken steh ich in Flameen / Und bin im Wasser verbrannt

Carlos Alfonsín teje sobre los vinilos la parodia del caos. El ritmo nos marca, surge desde dentro de la nada misma. Se genera y se pierde, mientras absortos seguimos contemplando.

Él, Carlos, es también un espectro en mi ciudad mitológica cargada de miserias.

Hay belleza inconfundible en el caos. O puede ser la Heineken quién habla.

September 29th, 2007 | Alguien ya dijo algo

"La Señal", de Ricardo Darín

Tal vez haber leído el libro unas cuantas veces antes me haya jugado en contra a la hora de ver esta película, a la que esperaba con ansías desde el momento que me enteré que estaba en producción. Lamentablemente, la muerte de Eduardo Mignogna hizo que el proyecto quedara incompleto, hasta que Ricardo Darín (que interpreta un excelente “PibeCorvalán) se puso el proyecto al hombro y lo sacó adelante.

La película trata sobre las aventuras que tienen dos detectivs privados, el “Pibe” Corvalán (interpretado por Ricardo Darín) y Arturo Santana (Diego Peretti) en la Buenos Aires de 1952, donde se ven envueltos en una disputa mafiosa con aires de “vendetta”.

Lo más sobresaliente de la película fueron sin duda las actuaciones de Darín y Peretti (quien interpreta al compañero del “Pibe“, Arturo Santana), a quienes le calzan como guantes los personajes (más aún en el caso de Peretti), que parecen haber sido escritos a su medida. Se hace obvia, entonces, el porqué Mignogna los eligió en un comienzo.

También son muy llevaderas la forma en que se ambienta la película y en como se trata la imagen, que lleva ese aire implícito de cine negro en el cual los detectives eran casi siempre sus figuras centrales.

Pero ahí recae en uno de sus mayores problemas, más allá de la adaptación: La falta de ritmo. La película se deja estar en muchas partes, y decae el ritmo de novela policial que iba manteniendo en sus comienzos. También peca de tener diálogos pocos creíbles mezclados con líneas excelentes, casi siempre estas a cargo del personaje de Peretti, un peronista ortodoxo que mezcla inglés con español en sus frases y nos recuerda a la juventud de ahora, tan asidua a hablar en lenguas foráneas.

El mayor problema, para quién haya leído el libro, es la mutilación del argumento: Sacan personajes importantes (entre los que se encuentra la madre de Corvalán, al que suplantan por el padre, quien se encontraba difunto en el libro) y lugares que, por lo menos a mí parecer, eran insustituibles a la hora de la adaptación, como el cafetín donde almorzaba Corvalán con su madre, y donde se suceden secuencias importantes que fueron (o debieron ser, para precisar un poco más) adaptados, mezclando situaciones que se encontraban alejadas en la ficción literaria para otorgarle mayor dinamismo al resultado final del celuloide. Estos cortes y mezclas, sin embargo, pasan desapercibidos al ojo de quienes no hayan leído el libro, haciendo incluso del final (otro de los tantos ultrajes y que me remitió a “Quint’s World”, de Fuller; por la contundencia) impactante y realmente inesperado, incluso para quienes lo hayan leído.

En fin, es una película aceptable, como para ver un día de lluvía como fue ayer en Córdoba, aunque la película decae un poco por la falta de ritmo y algunas incoherencias argumentales que, de nuevo, se me hacen visibles por haber leído el fuckin’ libro varias veces antes.

September 14th, 2007 | Nadie pidio la palabra

Invisible

Hay tres lugares en donde me siento invisible: El ómnibus, las abarrotadas calles de Córdoba y la pista del club. En todo momento siento la incomodidad de estar un lugar que difícilmente me pertenezca, en cualquiera de los sentidos, por más que sean mi visión del ómnibus, Córdoba y la pista de baile.

Quiso un destino cruel de naturaleza humana que mis pasos errarán por un piso sucio de un lugar oscuro, en las frías horas de la madrugada, siguiendo un ritmo conocido y añorado, descontento con imágenes y sentires de sinsabores, contradictoriamente.

Destinado a ser un fantasma que contempla los avatares de un mundo que no comprende y no hace el esfuerzo por comprender, transito un valle de cuerpos y existencias efímeras, a golpe de ojo compuesto por pesadillas, locuras y sueños inalcanzables, que buscan salida, horas más tarde, a través de un espacio recóndito perdido entre las horas en que duermo. Con paso cansado y un vaivén, producto del groove o del devenir del coche por las rutas y calles, a duras penas compatible por el ritmo, me hago un pequeño espacio donde descansar del laberinto que acabo de recorrer. Siento una extraña fiebre, que sé no podré limpiarme.

¿Qué hay de mal en mí? No soy el único, de seguro. A simple vista veo otros tantos desafortunados de miradas perdidas y ánimos cabizbajos, que tratan de sobrellevarla a pesar de ser escrutados por todos los demás de nosotros. Somos invisibles, pero podemos vernos, aunque sea como mero reflejo de cada uno.

Levanto el vaso y bebo lentamente, tratando de disfrutar el amargo líquido. Una mueca cruza mi rostro, mientras siento como la bebida quema mi garganta. Horrible, indiscriptible, acompañado de un pesar ancestral que nace desde algún lugar perdido entre unas entrañas.

Ante presencias de silencios iminentes, no me dejo intimidar. Soy invisible. Un espectro rondando en una pista de baile, acompañado por la desidia de un futuro que no será, pero que disfruta el mutismo que le imponen, mientras la música prevalezca a todos los demás sentidos.

De todos modos, esta noche toca Carlos Alfonsín

This post’s Soundtrack: Martín Avaro - Promo Set Agosto 2007. Minimal Techno

August 26th, 2007 | Nadie pidio la palabra

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